La naturaleza del bogavante
Los bogavantes se alimentan de todo lo que encuentran y que puedan aprovechar,
pero en ocasiones también practican el canibalismo. Habitualmente, se desplazan
por el fondo, usando sus facultades para nadar sólo en un caso de emergencia.
Los bogavantes una vez capturados parecen indefensos, pero en su medio natural
son ágiles, cautos y muy belicosos, capaces de defenderse a sí mismos de enemigos
mucho más grandes; además, de vez en cuando y para distancias cortas, pueden nadar
a una velocidad sorprendente. Cuando se guardan varios bogavantes del mismo tamaño
en un tanque o vivero, usualmente viven en paz, pero si uno se lastima, como por
ejemplo, la pérdida de una pinza, éste será rápidamente atacado por el más fuerte
y destruido. Esta característica es
una de las razones por las que los bogavantes cuando se almacenan en los viveros
de conservación se les bloquean sus poderosas pinzas.
Como todos los animales oportunistas, sus sentidos están altamente desarrollados
para localizar su alimento.
Los bogavantes son esencialmente criaturas crepusculares, explorando el fondo
en busca de alimento principalmente a la caída del sol o por la noche, durante
esas horas, es más activo, hecho que es perfectamente conocido por el pescador
de bogavantes , y esa la razón por la que ellos hacen descender las nasas durante
la noche.
Los bogavantes americanos y europeos son verdaderos bogavantes que disponen de
las características pinzas de agarre, muy distintos a los cangrejos de río y al
denominado bogavante africano. Sin embargo, el bogavante americano difiere del
europeo principalmente en la cara o pico de su pinza, que es más estrecho en el
segundo y tiene los dientes únicamente sobre su margen superior, también estos
son comúnmente menores que los americanos.
Los bogavantes existían antiguamente en una abundancia increíble, tanto es así
que, con las mareas, acababan tendidos en las orillas de la costa y en las playas,
considerándose una auténtica molestia, por lo que se los utilizaba como fertilizantes.
Informes de algunos historiadores narran que, después de una fuerte tormenta,
se podían localizar enormes cantidades de bogavantes de hasta cuarenta y cinco
centímetros de largo lanzados fuera de las profundidades. Antiguamente, cualquier
jovenzuelo podía capturar desde la misma orilla con la mano todos los que necesitara.
Entorno acuático
El bogavante vive en el mar, localizándose tanto en los estuarios de los grandes
ríos, como en el mar abierto.
Si
los bogavantes por error, son sumergidos en agua dulce, y mantenidos en tanques,
se hincharán, apareciendo abultamientos en el empalme entre la cola y la cabeza,
además de una cáscara muy sólida. Esta hinchazón es tan típica que el comerciante
de bogavante puede diagnosticar fácilmente la causa.
El Hábitat
El rango de profundidad del hábitat de un bogavante se sitúa entre los 20 metros
hasta unos 450 metros; a tal profundidad la pesca con nasas es antieconómica,
el coste de tanta urdimbre sería grande en inversión, así como el arrastre de
muchas líneas. Entre los veinte y cincuenta metros es la profundidad de pesca
habitual.
Los bogavantes prefieren un fondo rocoso, pero se desarrollan bien sobre uno de
arena o grava, especialmente si están parcialmente cubiertos con grandes algas
como las del género laminaria. Esta vegetación no es esencial, pero estas algas
son probablemente muy atractivas para ellos por ocultar sus madrigueras entre
el lodo. Laminaria longicarpa
Precauciones del pescador ante la hemorragia producida por la pérdida de una pinza
La
hemorragia puede ser ocasionada por una pinza perdida o arrancada.
Poco después de la pérdida, el tocón se cubre con una costra
de sangre coagulada que impide la pérdida de sangre adicional
hasta que una nueva piel se forme. Cuando la conexión de la
pinza se pierde, sin embargo, no cesa tan fácilmente de sangrar;
probablemente esto es debido al daño interno en la carne de
la pinza ocasionado por la inserción de dicha conexión. Así,
es muy probable que cause la muerte del animal a menos que se
proteja con agua marina. Algunos pescadores de bogavante reconocen
esta fragilidad y guardan un barril de agua marina en la cabina.
Los animales dañados se introducen en este barril y son protegidos
por el agua salada desde que comienzan a sangrar hasta que el
coágulo se haya formado.
La ruptura de una pinza no ocurre en todas las articulaciones, habitualmente se
produce en un punto particular, cerca del final superior
de la segunda articulación, donde es más pequeña y rodeado por una ranura distinta.
La garra no puede romperse fuera de este lugar por la fuerza sin un daño al animal,
aún el propio bogavante es capaz de deshacerse de una pinza en caso de advertir
algún peligro, volviendo posteriormente a crecerle lentamente.
Es una creencia común entre los pescadores de bogavante que uno que ha perdido
una garra no saldrá de su cueva hasta que el daño no haya sido reparado. Un pescador
de bogavante declaraba que la herida se puede cauterizar mediante la aplicación
de hielo, y que la cáscara blanda puede ser temporalmente endurecida si se sumerge
en este medio.
La Migración
La mayoría de los pescadores de bogavante están de acuerdo en que estos animales
emigran en tiempo frío, cuando escasea el alimento. Puede que los bogavantes tengan
un instinto para protegerse a sí mismos de las profundas olas causadas por las
tormentas invernales, y que este instinto es provocado por la llegada del tiempo
frío. Así, la migración podría realizarse mas bien para establecer una búsqueda
de aguas más seguras y profundas, que para localizar aguas más cálidas. Un argumento
plausible puede ser también que los bogavantes invernan (parecido a como lo hacen
los osos), y que apenas realizan movimientos. Sea como sea, un hecho seguro es
que no son atraídos por ningún cebo durante el invierno.
Los pescadores creen que en el invierno, el bogavante se mueve perezosamente hasta
que consigue arrastrarse unos pocos metros para buscar su alimento.
Durante el verano, los buenos pescadores prefieren colocar las nasas durante
dos días si desean capturar ejemplares grandes. Su teoría es que los bogavantes
grandes son siempre los más recelosos y tardan tiempo en reptar a las nasas.
Si las migraciones de bogavante a lo largo de la costa en cualquier temporada
eran numerosas, es evidente que se han reducido. Aparentemente, parece como si
cada sección de la costa estuviese habitada por una colonia que tiende a permanecer
sobre sus terrenos domésticos; esto implica que si el número de sus ejemplares
se reduce seriamente, su recuperación podría llegar a ser muy lenta.
Nota del traductor: Las normas de conservación dictadas en la
última década han supuesto una importante recuperación pues implican la liberación
de cualquier ejemplar hembra cuando ha comenzado la eclosión de las huevas fuera
de su cuerpo.
Los sentidos
Visión
El ojo de un bogavante es compuesto, al igual que el de la mosca común, consiste
en unas 10000 facetas o pequeños ojos. La vista es el sentido más pobre de los
que posee, y es muy probable que no distinga casi nada bajo una luz intensa. De
hecho, la parte mayor de su vida se desenvuelve en las profundidades, donde la
visión es imposible. Bajo esta carencia de luz, la visión no parece que pueda
jugar una parte importante en su vida diaria.
Se ha pensado que algunos de los ojos múltiples podrían ser tremendamente sensibles
para iluminar sobre una escala más allá de nuestra visión humana, bajo condiciones
de baja luminosidad. Algo similar al fenómeno que ocurre con el ojo de un halcón,
que es capaz de divisar una presa desde una altura de un kilómetro y medio. Si
fuera así, un bogavante podría ser capaz de ver mucho más claramente en el océano
oscuro de lo que se piensa. La idea de ojos diferentes para una iluminación diferente
sugiere que parte de los ocelos podría funcionar también la luz del día.
Prueba de que los bogavantes seguramente evitan la luz, es que en el tanque de
mantenimiento los animales se apilan juntos en el rincón más oscuro.
Gusto y olfato
Los bogavantes carecen de órganos del gusto y olfato en el significado usual de
estas palabras, y parece probable que estos dos sentidos estén juntos , o bien
por el roce, o por una reacción química. Cada parte del cuerpo del animal está
sujeto a estas estimulaciones. Dicha estimulación, ya sea por contacto o de naturaleza
química, se transmite al sistema nervioso por filamentos minúsculos que existen
en la mayoría de su cuerpo. Son el órganos más importantes. Así es que, aunque
aparentemente encajado en algo que parece una sólida armadura impenetrable, el
bogavante puede percibir estímulos e impresiones tan fácilmente como si poseyera
una piel mullida y delicada. La cáscara densa de un bogavante contiene en realidad,
una especie de auténtico colador, siendo horadado por centenares de millares de
perforaciones desde la superficie a los nervios sensitivos. Sobre las antenas
cortas, estos pelos son particularmente evidentes, y las partes de boca son más
sensibles aún que las propias antenas.
Los pelos sobre las patas de los bogavantes también son sensibles y son una ayuda
cuando explora el fondo en busca de alimento, azotando el agua con sus antenas
largas , y probando todos los objetos con estas y con sus patas. Siendo casi ciego,
el bogavante debe cubrir necesariamente esa falta.
Su pelo es tremendamente reactivo para localizar evidencias de alimento diluido,
tanto es así que reaccionará vigorosamente a la pista dejada en el agua por un
dedo que ha estado en contacto con carne.
Aun más notable es la reacción sobre petróleo derramado sobre la superficie del
agua; allí su respuesta es evidente, el animal podría moverse hasta que la película
de petróleo esté a bastante distancia sobre él.
Audición
Un bogavante no dispone de ningún órgano comparable
a una oreja, y probablemente no tiene un sentido de oír. Siente
ruido, probablemente como si fueran vibraciones.
Tacto
El tacto es el sentido más primitivo de los animales,
y en un bogavante está presente en el pelo, el cual también actúa
como órgano del gusto y olfato.
Equilibrio
Se observa usualmente que mientras está vivo, su cuerpo permanece en una posición
erecta y equilibrada. Esta posición erguida se mantiene en vida por movimientos
compensatorios que se realizan automáticamente mediante cuerpos sensitivos especiales
denominados cuerpos estáticos.
La Alimentación
El alimento del bogavante consiste principalmente en pescado (vivo o muerto),
marisco (almejas y mejillones), otros bogavantes y los esqueletos de pequeños
ejemplares de su especie. Los huesos de pescado así como también fragmentos de
la concha de la almeja se los tragan, y le son necesarios para que construya su
propia cáscara. Cuando un bogavante tiene una zona deteriorada, puede atracarse
con fragmentos de cáscara hasta la cantidad necesaria para reconstruirla de nuevo.
Los bogavantes pueden capturar peces vivos, particularmente pescados que habiten
en el fondo. Comerán cualquier carne si tienen hambre, desde una gaviota hasta
carne de vacuno. Acudirán al cebo, pero se desconoce si lo hacen movidos por la
curiosidad, o buscando un lugar más oscuro, o incluso para localizar algún indicio
donde haya más alimento.
En general, los pescadores prefieren cebos como pescado aceitoso, la elección
habitual es mediante arenques, caballa y pescados rojos en general. Hay alguna
contradicción en lo indicado arriba, el esculpín se considera buen cebo, y sin
embargo no es un pescado particularmente aceitoso. Los cangrejos se usan cuando
el cebo de pescado no está disponible, pero sus cáscaras deben aplastarse para
la diseminación el gusto y olor de su carne a través del agua. Ellos son un buen
cebo, pero no es la elección principal de pescador.
Los mejillones y las almejas son indudablemente su alimento favorito, como lo
evidencian las zonas de los hoyos del fondo hechos por los bogavantes, y por los
fragmentos de cáscaras de almeja que abundan por la zona.
Los bogavantes son auténticos oportunistas, esto significa que limpiarán el alimento
del fondo del océano, aunque esté demasiado pasado para el gusto humano. Aunque
es mejor cebo los arenques frescos, el bogavante soporta bien el alimento pasado,
el que dude de esto, que se atreva a examinar y oler un barril de arenques salados
que se ha preparado durante el verano para reservarlo para la pesca, cuando ya
está listo para cebo es un espanto. El cebo fresco llega a estar bastante maduro
durante los días que se invierten durante el verano para agotar un barril. Lo
que los bogavantes no harán nunca es tocar un alimento podrido.
Los pescadores están de acuerdo en que con cebo fresco se pesca
mejor, y ellos lo usarían totalmente si pudieran conseguirlo,
no obstante, algunos piensan que a veces, cuando el cebo es
más maduro, actúa mejor. Ellos saben que los bogavantes son
más quisquillosos que los cangrejos, pues estos últimos comerán
cualquier cosa aún cuando esté podrido.
Los
enemigos del bogavante
Los pescadores de Nueva Escocia dicen ser los enemigos más comunes
del bogavante, seguidos en orden por el bacalao, pues estos
peces se alimentan frecuentemente con bogavantes jóvenes. Distintas
estampas de poblados de pescadores de Nueva Escocia
El ciclo de Vida del Bogavante
(selección del texto de David Lincoln Greenlite Consultants
136 Dickerman Rd. Newton Highlands, MA 02161 Septiembre 1998)
Apareamiento
El apareamiento es un ritual complejo que se ata íntimamente
a interacciones sociales con el varón dominante y a la conveniencia
de
su refugio (Atema y Voigt 1995, Lawton y Lavalli 1995). En escenas
naturales, sólo los varones dominantes se encuentran con las
hembras disponibles (Cowan y Atema, 1990). Para iniciar el noviazgo,
los varones deben establecer un refugio lo suficientemente grande
para la pareja. Después, ellos deben anunciar su presencia,
el predominio y, cuando es posible, probando el apareamiento
con éxito a las hembras. Un buen refugio es esencial para el
éxito del apareamiento, ellos deben demostrar su predominio
sobre ambos, varones y hembras. Para dominar las hembras grandes,
que resultan más deseables, el varón debe ser más grande o por
lo menos de igual tamaño (Cowan y Atema, 1990).
Las hembras escogen la cohabitación del varón dominante en su refugio" (Atema
y Voigt, 1995). El trabajo de laboratorio y campo describe hembras que abordan
varones guarecidos muchas veces antes de decidirse por alguno. No todas las hembras
pueden entrar, sin embargo, los varones guarecidos reaccionan a la entrada de
la hembra de muchas maneras, desde la
aceptación al rechazo enérgico (Cowan y Atema, 1990; como citó en Bushman y Atema,
1997).
"En un ambiente natural, con dos varones y cinco hembras, el varón dominante
acepta únicamente hembras preparadas y cohabita con cada una de ellas por un periodo
de días a semanas, con una significa duración de 12 días en acuarios naturales.
La hembra muda alguna vez durante la cohabitación y se aparea después de 30 minutos.
El macho asciende sobre su parte posterior e inserta sus gonópodos en el receptáculo
espermático de la hembra depositando sus espermatozoides con unos movimientos
de avance. En realidad, la copulación dura tan sólo unos segundos. Las hembras
comienzan a mostrar resistencia al noviazgo después de 12 horas.
El desove
El desove es independiente de la inseminación. El desove es el pasaje del huevo
desde el ovario al exterior de la hembra. Las hembras los ubican en sí mismas
sobre su dorso durante el desove y el abdomen se dobla para formar una cámara
de empollar que coge los huevos para que ellos se fertilicen externamente (Talbot
y Helluy, 1995 y Templeman, 1937).
Las hembras que mudan y aparean en el verano comúnmente desovan en el otoño. Sin
embargo, si ellas mudan y aparean en el otoño, entonces no pueden aparear hasta
el verano siguiente (Waddy y Aiken, 1995). El desove comúnmente ocurre en aguas
más cálidas y dependiendo de condiciones ambientales que inciten la producción
, pudiendo esta oscilar desde unos ciento a más de 100,000 huevos. Esta cantidad
de huevos es también relativa al tamaño de las hembras y las más viejas generalmente
puede mantener empolles más grandes. El espermatóforo puede almacenar durante
dos años y normalmente sólo una fracción del total almacenado de espermatozoides
se usa en un desove.
Las larvas
"Las 6-8 semanas de existencia plactónica es la fase más compleja y menor
del ciclo de vida de Homarus americanus. Esta fase incluye tres etapas larvales
más una postlarval.
"Estas tres etapas incluyen los siguientes desarrollos: la etapa de
larva surge desde la prelarval muda o conjuntamente con la ruptura de las membranas
de huevo o hasta 24 horas posteriores , y permanece adjunto a la cutícula"
[hembra] (Ennis 1995). La liberación de las larvas se realiza en menos de
un de minuto y ocurre generalmente después de la oscuridad. "Inmediatamente
después de la liberación, las larvas nadan ascendentes y enjambre dentro de unos
centímetros (sobre 1-2 ) de la superficie" (Ennis 1995). Su diafanidad azulada
se camufla en el ambiente y puede ayudar para escudarse de los depredadores.
Estas tres de etapas poseen muy poca capacidad horizontal de natación pero la
larva puede mantener el control de profundidad.
Post-larvas (4-5 mm)
La etapa IV es una etapa postlarval y es cuando el animal es ya
reconocible como un bogavante. El tiempo que toma desde el empolle
hasta lograr esta etapa varía con la temperatura desde 11 días
a 22C (720F) hasta 54 días a 10C (500F) (Ennis 1995). En esta
etapa ya posee un equilibrio estable y nadan con una mayor agilidad,
precisión y velocidad que en las etapas anteriores LOS ALEVINES
Los alevines
La etapa alevín se ha subdividido en tres de fases como se indica a continuación
(Lawton y Lavalli 1995):
Fase alevín guarecida- (4 a 14 mm) los bogavantes que se han alojado recientemente
al fondo. Ellos retienen la capacidad para la suspensión alimentándose rápidamente,
mediante efectivos coletazos.
Fase alevín emergente- (15 a 25 mm) se exponen en el fondo, con movimientos limitados
fuera del refugio. Tienen un crecimiento adicional y un aumento de la diferenciación
de las pinzas. cambio progresivo de sus movimientos y un cambio potencial de su
habitat. Se mueve por la vecindad forrajeando.
Fase juvenil - (25 a 40 mm) un cambio progresivo de sus movimientos y un cambio
potencial de su habitat. Se mueve por la vecindad forrajeando.
Los adolescentes (40 a 50 mm)
La fase adolescente es marcada por cambios fisiológicos. Las interacciones sociales
comienzan a dominar al bogavante, así como los movimientos estacionales de la
población y su distribución. Los varones pueden llegar a ser psicológicamente
maduros a un tamaño menor que hembras.
Los adultos(más grande que 50 mm , llegando a
ser de tamaño más grande en algunas áreas)
La fase adulta es caracterizada por la iniciación de vencimiento funcional. Excepto
durante el noviazgo o la tensión ambiental mas severa " los bogavantes adultos
viven solos en su medio, creando refugios donde gastan la mayoría de su tiempo"
(Atema y Voigt 1995).
Para llegar al 1/2 kg de peso en un bogavante, deberán de transcurrir de 10 a
12 años. |